Qué colores ven los perros y por qué importa al elegir sus juguetes

Qué colores ven los perros y por qué importa al elegir sus juguetes

Cuando eliges un juguete para tu perro, es normal fijarse en el color. Que sea bonito, llamativo o que encaje con tu estilo. Sin embargo, hay un aspecto clave que muchas marcas pasan por alto: los perros no ven los colores como nosotros.

Este hecho cambia por completo cómo debería diseñarse un juguete.

¿Cómo ven los colores los perros?

Según diversos estudios sobre visión canina, como el publicado en la revista científica PLoS ONE, los perros tienen una percepción del color más limitada que los humanos.

Mientras que las personas contamos con tres tipos de receptores de color en la retina (conos), los perros solo tienen dos. Esto hace que su visión sea dicromática, similar a ciertas formas de daltonismo en humanos.

En concreto, los perros perciben el mundo en una gama de colores dominada por azules y amarillos, mientras que tienen dificultades para distinguir tonos como el rojo, el verde o el naranja, que tienden a percibir como variaciones de gris o marrón.

Además, su sistema visual está más adaptado al movimiento y a la visión en condiciones de poca luz que al detalle o al color. Esto significa que, para un perro, el contraste y la visibilidad del objeto son mucho más importantes que su apariencia estética.

En la práctica, esto implica que:

  • Perciben principalmente tonos azules y amarillos
  • Tienen dificultades para distinguir rojos, verdes y naranjas
  • Ven muchos colores más apagados o similares entre sí

Por ejemplo, un objeto rojo sobre césped verde puede ser muy visible para una persona, pero para un perro puede resultar difícil de diferenciar, ya que ambos colores se perciben dentro de una gama similar.

El error más común en los juguetes para perros 

Uno de los errores más comunes en el diseño de juguetes para perros es pensar primero en el humano.

Muchas marcas priorizan colores llamativos, combinaciones visuales atractivas y diseños pensados para destacar en una tienda o en redes sociales. Sin embargo, esto no significa que el juguete funcione mejor para el perro.

De hecho, puede ocurrir lo contrario. Colores como el rojo, el rosa o el verde pueden dificultar que el perro localice el juguete, reduciendo su interés y su nivel de interacción. En estos casos, la estética se impone sobre la funcionalidad.

El color, por tanto, no es un detalle superficial. Es un elemento que influye directamente en cómo el perro interactúa con el juguete: su capacidad para encontrarlo, seguirlo y mantener la atención.


Un enfoque distinto: diseñar para el perro 

En BOOP decidimos partir de un enfoque distinto: diseñar pensando en cómo ve y juega el perro.

Por eso la Boopy Ball solo está disponible en azul y amarillo. No es una limitación, sino una decisión basada en evidencia científica sobre la visión canina. Estos tonos son los más fácilmente detectables para los perros y generan mayor contraste en distintos entornos, como césped, arena o interiores.

Cuando un perro identifica claramente su juguete, la diferencia es evidente: lo encuentra antes, lo sigue mejor y mantiene el interés durante más tiempo. Esto se traduce en más actividad, más estimulación y una experiencia de juego más completa.

La Boopy Ball responde a esta lógica: un diseño sencillo, pero optimizado para cómo los perros ven e interactúan con su entorno. No está pensada para destacar en una estantería, sino para funcionar mejor en el momento en el que realmente importa: el juego.

 

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